DOCTRINA

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«El Justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista» (PERÓN, el 17/10/1950, en Plaza de Mayo).

LAS 20 VERDADES

«Éstas son las Veinte Verdades del Justicialismo Peronista.
He querido reunirlas así para que cada uno de ustedes las grabe en sus mentes y sus corazones; para que las propalen como un mensaje de amor y justicia por todas partes; para que vivan felices según ellas y también para que mueran felices en su defensa si fuera necesario…»

 

Juan Domingo Perón
17 de octubre de 1950

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DOCUMENTOS FUNDACIONALES

La Comunidad Organizada

En el año 1949 se celebró en Mendoza el I Congreso Nacional de Filosofía.

El entonces Presidente Juan Domingo Perón dio un Discurso que contendría los denominados
principios filosóficos de la ideología justicialista.

Esto fue La Comunidad Organizada que junto al Modelo Argentino para el Proyecto
Nacional constituyen el fundamento conceptual y doctrinario en el que se asienta
el Movimiento Nacional justicialista


Comunidad Organizada.

El Modelo Argentino Para El Proyecto Nacional

Esta Conferencia Magistral dada en el Congreso Nacional poco después de asumir por
tercera vez la presidencia de la Nación, es el testamento político de Perón. En
el, Perón define el proceso político mundial que hoy conocemos globalización, (Perón
lo define como universalismo) como un hecho inevitable frente al cual debemos proteger
nuestro patrimonio, económico, territorial y cultural, más que nunca antes.



Modelo Argentino.

Las Veinte Verdades

El 17 de Octubre de 1950, el pueblo congregado en la Plaza de Mayo, oía las palabras
del General Perón quien desde los balcones de la Casa de Gobierno daba a conocer
?Las veinte verdades?. Estas constituyen la matriz ideológica del peronismo.



Las 20 Verdades.

SIMBOLOS: EL ESCUDO JUSTICIALISTA

La carta orgánica del Partido Justicialista estableció que el símbolo partidario
esencial es el «escudo justicialista». Según Lorenzo Pepe: «Tanto el escudo como
la marcha tienen origen casi simultáneo con la presencia del peronismo en la república,
una vez constituido como tal. El escudo es un símil del nacional, pero traducido
para un partido de carácter nacional, popular y humanista. Las manos mantienen el
gorro frigio -símbolo de la libertad-, y los colores son semejantes a los del escudo
nacional. De tal manera que está muy ligado a la nación y a su simbología».

El historiador Alberto Ciria analiza algunos elementos de la iconografía peronista,
en su obra «Política y Cultura Popular: la Argentina peronista, 1946-1955», manifestando:
«Su inspiración directa era el diseño del escudo nacional». Y continúa: «Si bien
preservaba las referencias a la pica, el gorro frigio, los laureles, el sol y hasta
el celeste y blanco de la bandera patria, con mínimas alteraciones sobre el original,
la mayor discrepancia estaba dada por las manos estrechadas en sentido diagonal,
antes que horizontal, como en el modelo: ello podría sugerir la relación de subordinación
entre el pueblo unido y organizado y su máximo conductor».

Por su parte, el reconocido historiador del peronismo Fermín Chávez, en su obra
«Historia y significado del escudo peronista», realiza otra interpretación del escudo:
«En la parte superior brilla un sol naciente: se trata del nacimiento de la epopeya
popular y del hecho nuevo peronista.

También hay un ojo abierto. Es el ojo vigilante del pueblo, que es vox dei, la voz
de Dios, y oculus Dei, ojo de Dios. En el lado derecho están los laureles, símbolos
de victoria y de gloria». Y detalla: «También, entre los laureles, hay nódulos rojos
redondos, que reflejan la tradición del federalismo y del primer radicalismo. Después
el gorro colorado, símbolo de la libertad y la liberación; también una idea republicana».
Luego, finaliza: «Están, además, dos manos unidas, es decir, la unión nacional,
la colaboración de clases para una revolución no violenta. Restan el azul y el blanco,
que no hay que explicar, por ser los colores de la Nación».

Claudio Panella, docente de la Facultad de Periodismo de la UNLP y director del
Archivo Histórico, explica la diferencia entre los escudos nacional y justicialista,
señalando que en el primero «los brazos y manos están en el mismo nivel, mientras
que en el justicialista hay uno más arriba que el otro. De alguna manera marca la
ayuda dada desde el peronismo hacia el pueblo»

LA COMUNIDAD ORGANIZADA

LA DOCTRINA PERONISTA

DESCARTES

CONDUCCIÓN POLÍTICA

LOS DERECHOS DEL TRABAJADOR

DERECHO DE TRABAJAR

El trabajo es el medio indispensable para satisfacer las necesidades espirituales y materiales del individuo y de la comunidad, la causa de todas las conquistas de Ia civilización y el fundamento de la prosperidad general; de ahí que el derecho de trabajar debe ser protegido por la sociedad, considerándolo con la dignidad que merece y proveyendo ocupación a quien la necesite.


DERECHO A UNA RETRIBUCIÓN JUSTA

Siendo la riqueza, la renta y el interés del capital frutos exclusivos del trabajo humano, la comunidad debe organizar y reactivar las fuentes de producción en forma moral y material que satisfaga sus necesidades vitales y sea compensatoria del rendimiento obtenido y del esfuerzo realizado.


DERECHO A LA CAPACITACIÓN

El mejoramiento de la condición humana y la preeminencia de los valores del espíritu imponen la necesidad de propiciar la aptitud de la cultura y de la aptitud profesional, procurando que todas las inteligencias puedan orientarse hacia todas las direcciones del conocimiento, e incumbe a la sociedad estimular el esfuerzo individual proporcionando las medios para que, en igualdad de oportunidades, todo individuo pueda ejercitar el derecho a aprender y perfeccionarse.


DERECHO A CONDICIONES DIGNAS DE TRABAJO

La consideración debida al ser humano, la importancia que el trabajo reviste como función social y el respeto recíproco entre los factores concurrentes de la producción consagran el derecho de los individuos a exigir condiciones dignas y justas para el desarrollo de su actividad y la obligación de la sociedad de velar por la estricta observancia de los preceptos que las instituyen y reglamentan.

DERECHO A LA PRESERVACIÓN DE LA SALUD

El cuidado de la salud física y moral de los individuos, debe ser una preocupación primordial y constante de la sociedad, a la que corresponde velar para que el régimen de trabajo reúna los requisitos adecuados de higiene y seguridad no exceda las posibilidades normales del esfuerzo y posibilite la debida oportunidad de recuperación por el reposo.

DERECHO AL BIENESTAR

El derecho de los trabajadores al bienestar cuya expresión mínima se concreta en la posibilidad de disponer de vivienda, indumentaria y alimentación adecuadas. De satisfacer sin angustias sus necesidades y las de su familia en forma que les permita trabajar con satisfacción, descansar libres de preocupaciones y gozar mesuradamente de expansiones espirituales y materiales, impone la necesidad social de elevar el nivel de vida y de trabajo con los recursos directos e indirectos que permita el desenvolvimiento económico.

DERECHO A LA SEGURIDAD SOCIAL

El derecho de los individuos e ser amparados en los casos de disminución, suspensión o pérdida de su capacidad para el trabajo, promueve le obligación de la sociedad de tomar unilateralmente a su cargo las prestaciones correspondientes o de promover regímenes de ayuda mutua y obligatoria destinados, unos y otros, a cubrir o complementar las insuficiencias o inaptitudes propias de ciertos períodos de la vida o las que resultan de infortunios provenientes de riesgos eventuales.

DERECHO A LA PROTECCIÓN DE SU FAMILIA

la protección de la familia responde a un natural designio del individuo, desde que en ella generan sus más elevados Sentimientos afectivos y todo empeño tendiente a su bienestar debe ser estimulado y favorecido por la comunidad, como el medio más indicado de propender al mejoramiento del género humano y a la consolidación de principios espirituales y morales que constituyen la esencia de la convivencia social.

DERECHO AL MEJORAMIENTO ECONÓMICO

La capacidad productora y el empeño de superación hallan un natural incentivo en las posibilidades de mejoramiento económico, por lo que la sociedad debe apoyar y favorecer las iniciativas de los individuos tendientes a ese fin, y estimular la formación y utilización de capitales, en cuanto constituyan elementos activos de la producción y contribuyan a la prosperidad general.

DERECHO A LA DEFENSA DE LOS INTERESES PROFESIONALES

El derecho de agremiarse libremente y de participar en otras actividades lícitas tendientes a la defensa de los intereses profesionales constituyen atribuciones esenciales de los trabajadores que la sociedad debe respetar y proteger asegurando su libre ejercicio y reprimiendo todo acto que pueda dificultarlo o impedirlo.

LOS VENDEPATRIA

LA HORA DE LOS PUEBLOS

LA FUERZA ES EL DERECHO DE LAS BESTIAS